domingo, febrero 18, 2007
estrellas prehistóricas
Este fin de semana me acerqué a Basilea a ver un exposición sobre el Disco celeste de Nebra", un hallazgo fascinante de la edad de bronce.

Han reunido una colección de piezas realmente magníficas para esta exposición, varias de Dinamarca como el icónico carro solar. Pero una cosa que realmente me llamó la atención fue una explicación sobre las estrellas en el disco.
Hay claramente siete estrellas formando un grupo y se supone que son las Pléyades. Los demás están repartidos al azar... aunque es precisamente lo que no están. Se han hecho simulaciones con ordenador donde se han puesto puntos realmente al azar. Y si son realmente al azar, formarán grupos, que nuestros ojos inmediatamente convierten en "constelaciones", porque la mente humana siempre busca patrones y algo que haga sentido.
Si miramos un campo cubierto de grava, vemos caminos, dibujos y formas. En una mancha vemos el rostro de la Virgen Maria. En los puntos en el cielo nocturno vemos toros, cabras y vírgenes. En una tele sin sintonizar vemos mensajes del más allá en la "nieve". Y todo esto porque están repartidos de forma realmente aleatoria.
Si de verdad queremos algo que parezca estar repartido al azar, hay que meter mucha manipulación. Es paradójico, pero la prueba de que las estrellas del cielo nocturno están repartidas de forma realmente aleatoria es que parece que no lo están.

Han reunido una colección de piezas realmente magníficas para esta exposición, varias de Dinamarca como el icónico carro solar. Pero una cosa que realmente me llamó la atención fue una explicación sobre las estrellas en el disco.
Hay claramente siete estrellas formando un grupo y se supone que son las Pléyades. Los demás están repartidos al azar... aunque es precisamente lo que no están. Se han hecho simulaciones con ordenador donde se han puesto puntos realmente al azar. Y si son realmente al azar, formarán grupos, que nuestros ojos inmediatamente convierten en "constelaciones", porque la mente humana siempre busca patrones y algo que haga sentido.
Si miramos un campo cubierto de grava, vemos caminos, dibujos y formas. En una mancha vemos el rostro de la Virgen Maria. En los puntos en el cielo nocturno vemos toros, cabras y vírgenes. En una tele sin sintonizar vemos mensajes del más allá en la "nieve". Y todo esto porque están repartidos de forma realmente aleatoria.
Si de verdad queremos algo que parezca estar repartido al azar, hay que meter mucha manipulación. Es paradójico, pero la prueba de que las estrellas del cielo nocturno están repartidas de forma realmente aleatoria es que parece que no lo están.