sábado, mayo 19, 2007
Sufre, mamón
Hoy he tenido uno de esos momentos en los que podría haber montado un bailecito de alegría por la desgracia ajena. Por una vez me he sentido superior gracias a mi humilde coche familiar japonés, lo cual no es muy habitual. Pero esto ocurrió en el parking de un IKEA, donde tenía a un Porsche en la plaza de al lado. La escena de los dos tipos intentado meter unas cajas de armario "Blöökhääl" en el maletero tamaño caja de cerillas era digna de videos de primera.