viernes, agosto 24, 2007
Las currantas
Mira que soy un convencido de la igualdad entre los sexos y mira que me alegro de que mujeres conquisten puestos de trabajo hasta hace poco considerados masculinos, pero he de reconocer que sigue sorprendiéndome el ver a una mujer como camionera, albañil, mecánico de taller, pintor o manejando una excavadora.
Lo más penoso del caso es que cuando me las encuentro, mis ojos se dirigen a aquella parte de su anatomía que confirman su género y se quedan parados allí. Naturalmente la fijación de la mirada es sólo por pasmo y sorpresa, pero lleva a unas situaciones, bueno, desafortunadas cuando la persona que está hurgando debajo del capó se levanta y se gira hacia tí y tú compruebas lo bien que llena el mono de trabajo.
Lo más penoso del caso es que cuando me las encuentro, mis ojos se dirigen a aquella parte de su anatomía que confirman su género y se quedan parados allí. Naturalmente la fijación de la mirada es sólo por pasmo y sorpresa, pero lleva a unas situaciones, bueno, desafortunadas cuando la persona que está hurgando debajo del capó se levanta y se gira hacia tí y tú compruebas lo bien que llena el mono de trabajo.