domingo, agosto 12, 2007
Mercadillo
Primero, hay dos mercadillos colindantes pero muy diferentes. El “Mercadillo” del pueblo, que es donde se va a comprar la verdura, la fruta, los salazones etc. Aquí abundan los “indígenas” y los guiris integrados. Hay bullicio, buen rollo, se regatea un poco y las marujas llenan el carrito y se van a desayunar en el bar de la esquina.
Luego, el de ropa.
Bueno, hace unas décadas era el de ropa, ahora es de todo un poco. Los indígenas siguen visitándolo para comprar ropa o zapatos, pero ahora es más puntual. Lo que ha provocado el cambio ha sido la aparición de una serie de vendedores de productos “tipical”, aunque de típico tienen poco: “artesanía” africana y unos puestos que tienen un surtido digno del Bazar Andorra. Aquí se paran los guiris a comprar camisetas con el toro de osborne y otras paridas (venga, reconozcamos que cuando nosotros visitamos Londres también nos llevamos souvenirs patéticos). Lo que sí que se ha notado es la incorporación de los países del este europeo, no por los robos, sino porque jamás soñé que pudiese comprar esto en el pueblo:
Con la mundialización/deslocalización/con la feina a otra parte aparecen productos tan divertidos como estos:
Lo que provoca carteles tan curiosos como este:
Y como muchos de la etnia gitana ahora se han apuntado a las iglesias evangelistas, te encuentras con esto:
Compreu, compreu, que el mon s’acaba.





