jueves, julio 17, 2008
Murcia
Como siempre nos pasan cosas extranyas, vamos a Murcia y llueve. Pero no cuatro gotas histéricas, sino una tromba de agua que encima cae juso en la frontera entre las dos comunidades. Los murcianos, encantados de que el ambiente les refrescase algo después de días de temperaturas rondado los cuarenta, y no estuvo mal poder pasearse por el barrio antiguo de la cuidad sin tener que sudar la gota gorda con cada paso.
(Bueno, como esta mierda de conexion de internet de ya.com no deja que suba una mala foto, me quedo con las ganas. País....)
Pero nos vino bien la lluvia, aparte de lo divertido de esconderse en las entradas y rellanos de las casas, porque nos dejó listos para pedir una selección de delicias del norte de Espanya que no apetecerían degustar con temperaturas por encima de los 40°. Acabamos con una tabla de embutidos (de jabalí! de ciervo! de todo!) y una de quesos (éxtasis), unos huevos con chorizo y con morcilla, unas raciones de fabada sublimes y lo redondeamos todo con un chuletón apoteósico.
Ni que decir que todo acmpanado de la rica sidra del país, con relatos sobre el transporte y encuentros con la Benemérita. Así puestos, nos retiramos al norte, el coche lleno de ronquidos satisfechos y unas ganas de siesta que para qué.
(Bueno, como esta mierda de conexion de internet de ya.com no deja que suba una mala foto, me quedo con las ganas. País....)
Pero nos vino bien la lluvia, aparte de lo divertido de esconderse en las entradas y rellanos de las casas, porque nos dejó listos para pedir una selección de delicias del norte de Espanya que no apetecerían degustar con temperaturas por encima de los 40°. Acabamos con una tabla de embutidos (de jabalí! de ciervo! de todo!) y una de quesos (éxtasis), unos huevos con chorizo y con morcilla, unas raciones de fabada sublimes y lo redondeamos todo con un chuletón apoteósico.
Ni que decir que todo acmpanado de la rica sidra del país, con relatos sobre el transporte y encuentros con la Benemérita. Así puestos, nos retiramos al norte, el coche lleno de ronquidos satisfechos y unas ganas de siesta que para qué.
