sábado, abril 08, 2006

 

Investigación y Vida

Leo una investigación que ha descubierto lo que ya sospechábamos muchos: tras establecer una relación estable, el hombre pierde peso y la mujer gana. La explicación es tan obvia como lógica: El solterón se pasa los ágapes delante de la tele y jama pizzas, vaciando latas de fabada y cerveza. La solterona come ensaladitas y crudités y bebe agua Font Vella.
Cuando se arrejuntan el macho de repente "come sano", bueno, come más sano. Y como la hembra sabe que al hombre se le conquista cocinando de vez en cuando lo que a él realmente le gusta, acaba disfrutando de un buen filete en cremosa salsa y con patatas a la pastora, acompañado de un tintorro.
Hasta aquí todo bien, pero me pregunto: ¿esto no implicaría que las parejas lesbianas acabarían más enjutas y los gays fofos y adiposos?

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