lunes, mayo 29, 2006
Mi sentada particular
Leo un estudio según el cual los hombres (y sí, esto trata exclusivamente de los que tienen el cromosoma Y) cada vez se pasan más tiempo sentados en la taza del water. Y no por estreñimiento o hemorroides, sino porque va siendo el único sitio de la casa donde podemos estar a solas y con tranquilidad. Allá en la poltrona, uno puede ignorar el móvil, el correo electrónico, la tele y lo que és más importante, a la media naranja. No hay nada que las pare más en seco que el responderles desde el cuartito "Perdona, cariño, pero ahora no puedo...", debe haber una ley natural que las obliga a respetar este último bastión de la intimidad masculina.
Porque para el hombre, la visita al WC es un acto individual, de reflexión, de recogimiento si se quiere. El WC del hombre es un cuarto austero, de líneas sobrias, funcional. Si hay "monadas" o elemento decorativos, seguro que han sido colocados por la hembra de turno. Aquí encontramos silencio, descanso, aquí podemos meditar, pasar revista a nuestros problemas o como mínimo leer el Sport o el Marca.
Porque para el hombre, la visita al WC es un acto individual, de reflexión, de recogimiento si se quiere. El WC del hombre es un cuarto austero, de líneas sobrias, funcional. Si hay "monadas" o elemento decorativos, seguro que han sido colocados por la hembra de turno. Aquí encontramos silencio, descanso, aquí podemos meditar, pasar revista a nuestros problemas o como mínimo leer el Sport o el Marca.