lunes, junio 23, 2008
Chinda-chinda
Bueno, vale que el Himno no tenga letra, pero es necesario acompañarlo de un chinda-chinda desde las gradas? Queda soez y cutre, lo que aquí se impone es un silencio respetuoso o, si se me van por esos lares, una pitada separatista-judeo-masónica-comunista. Vamos, que como esto siga así, al final acabaremos entonando lo que cantábamos a escondidas en el parvulario...
Aunque visto como se despistan los italianos con el tercer verso de su himno que suena a opereta de verano, igual salimos mejor parados.
Un corresponsal me manda una foto tomada el día antes del partido, en Basilea, así que calculen como estarían despues del partido:

Franco, Franco,
tiene el culo blanco
porque su mujer
lo lava con Ariel...
Aunque visto como se despistan los italianos con el tercer verso de su himno que suena a opereta de verano, igual salimos mejor parados.
Un corresponsal me manda una foto tomada el día antes del partido, en Basilea, así que calculen como estarían despues del partido:
domingo, junio 22, 2008
Avalancha Naranja 3
Con más fans rumanos que franceses la última vez, Berna acogió la segunda avalancha holandesa. La marcha, el buen humor y la cerveza volvieron a dominar el ambiente.







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Furia Hispana
Bueno, no fueron tantos como los holandeses, porque el partido no se celebró en Berna, pero aquí algunas impresiones del encuentro Ajpaña-Suecia.




más documentos gráficos para la historia aquí
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domingo, junio 15, 2008
El equipo nacional de Berna
Esta noche el ambiente fue extático. No podía ser menos si a una ciudad de 130.000 habitantes llega 150.000 fans, 60.000 de ellos holandeses y 3 franceses. La avalancha naranja inundó la capital, era increíble estar allí y respirar el buen rollo de las masas (lo que también se respiraba es que se habían traído lo mejorcito de sus coffee-shops), el buen humor y las ganas de pasarlo bien de esta gente.

Los pocos franceses que se aventuraron a aparecer fueron recibidos cordialmente y los hinchas se intercambiaban abrazos, saludos y souvenirs y cervezas.

La policía alucinaba pepinos, más de uno sacaba la cámara para hacer fotos y casi todos llevaban alguna prenda naranja regalo de los forofos. Las bandas de música naranja habían aprendido el himno suizo y lo tocaban cada vez que descubrían un grupo de la pasma, con lo que ellos quedaban, pues, pasmaos.

Y tras el apabullante 4-1 la fiesta empezó en serio:



Y para que veaís que todo lo que dicen sobre Suiza es verdad, entre la foto anterior y la siguiente hay menos de 8 horas...

Muchas más fotos aquí
Los pocos franceses que se aventuraron a aparecer fueron recibidos cordialmente y los hinchas se intercambiaban abrazos, saludos y souvenirs y cervezas.
La policía alucinaba pepinos, más de uno sacaba la cámara para hacer fotos y casi todos llevaban alguna prenda naranja regalo de los forofos. Las bandas de música naranja habían aprendido el himno suizo y lo tocaban cada vez que descubrían un grupo de la pasma, con lo que ellos quedaban, pues, pasmaos.
Y tras el apabullante 4-1 la fiesta empezó en serio:
Y para que veaís que todo lo que dicen sobre Suiza es verdad, entre la foto anterior y la siguiente hay menos de 8 horas...
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martes, junio 10, 2008
La Naranja Festera
Pues sí, vamos a hablar de fútbol, tema en la que soy un inutil y me callo cuando los compañeros empiezan a discutir pases, fichajes, puntos y demás. Pero el lunes me dejé seducir por la marea naranja de los hinchas holandeses que llegaron en tromba a Berna para el partido contra Italia del Campeonato de Europa. Los autocares aparcaron cerca del trabajo y desde la oficina veíamos como llegaban todos vestidos de naranja, con bandas de música y banderas. Un Intercity de dos pisos pasó con "naranjas" en todas las ventanas y empezaban a meter caña. A primera hora de la tarde nos plantamos en el centro de Berna, cuando aún había 7 horas hasta el comienzo y el ambiente era apoteósico.

Unos 45,000 hinchas se agolpaban en el centro que nunca he visto tan lleno. Dos escenarios gigantes animaban el ambiente, con DJs holandeses y videos para entretener al personal. Aunque lo más entretenido era mirar a las masas. Muchos llevaban la camiseta obligada, pero con muchos toques personales (mi favorito uno con el texto: "lo sentimos, Alemania, pero esta vez participa Holanda") y luego los que iban "uniformados", algunos de ejecutivos con chaqueta y maletín pero todo naranja, legionarios romanos (naranja), leones (bicho heráldico), campesinos holandeses (naranja), lecheras (como los de la marca) aunque de estos habian tanto "orginales" como los que tenian cromosoma XY.

La cerveza corria, los bratwurst eran devorados y cantidades copiosas de Frits (papas) desaparecían en bocas hambrientas. Todas las estatuas de la cuidad acabaron con gorras, camisetas y banderas holandesas y echaban colorante en todas las fuentes con lo que el agua salía naranja.

Y desde el escenario salían las canciones "de toda la vida" de esas que nos hacen huir de las discotecas llenas de guiris cocidos, pero que cuando llevas tu tercera cerveza pues incluso apetece entonar esos cánticos y acabas tarareando el himno nacional de los Paises Bajos.
Nos regalaron una corbata naranja (muy guapa por cierto, no souvenir cutre salchichero) sino bueno bueno y nos pintaron los colores nacionales en las mejillas.
Como un servidor aparentemente tiene un parecido con el primer ministro holandés Bolkenende, de repente me llevaron en hombros aunque seguidamente me llenaron la braguta de cola (no se desperdicia cerveza para estos menesteres). Como hacía un solecito muy agradable, el refrigerio casi se agradeció.
Lo más bonito fue la simpatía y buen humor que rezumaban todos. Los pocos tifosi azzurros que asomaban se veían totalmente rodeados por los oranjes, pero abrazos, saludos y bromas era el tono imperante. Los italianos intenanto ligar con las holandesas y los holandeses (pero que altos que son) inicando maniobras de acoso y derribo de las morenazas.
El partido acabó 3:0 para Holanda, como no tengo ni idea de estas cosas voy a dejar de hacer el ridículo con un comentario.
Pero la noche acabó muy bien, después de toda una noche de jolgorio holandés y lamentaciones italianas sólo tuvieron que llevar a 6 al hospital, el que salió peor parado fue un italiano que sus compatriotas trataron a puñetazos.

Unos 45,000 hinchas se agolpaban en el centro que nunca he visto tan lleno. Dos escenarios gigantes animaban el ambiente, con DJs holandeses y videos para entretener al personal. Aunque lo más entretenido era mirar a las masas. Muchos llevaban la camiseta obligada, pero con muchos toques personales (mi favorito uno con el texto: "lo sentimos, Alemania, pero esta vez participa Holanda") y luego los que iban "uniformados", algunos de ejecutivos con chaqueta y maletín pero todo naranja, legionarios romanos (naranja), leones (bicho heráldico), campesinos holandeses (naranja), lecheras (como los de la marca) aunque de estos habian tanto "orginales" como los que tenian cromosoma XY.

La cerveza corria, los bratwurst eran devorados y cantidades copiosas de Frits (papas) desaparecían en bocas hambrientas. Todas las estatuas de la cuidad acabaron con gorras, camisetas y banderas holandesas y echaban colorante en todas las fuentes con lo que el agua salía naranja.

Y desde el escenario salían las canciones "de toda la vida" de esas que nos hacen huir de las discotecas llenas de guiris cocidos, pero que cuando llevas tu tercera cerveza pues incluso apetece entonar esos cánticos y acabas tarareando el himno nacional de los Paises Bajos.
Nos regalaron una corbata naranja (muy guapa por cierto, no souvenir cutre salchichero) sino bueno bueno y nos pintaron los colores nacionales en las mejillas.
Como un servidor aparentemente tiene un parecido con el primer ministro holandés Bolkenende, de repente me llevaron en hombros aunque seguidamente me llenaron la braguta de cola (no se desperdicia cerveza para estos menesteres). Como hacía un solecito muy agradable, el refrigerio casi se agradeció.
Lo más bonito fue la simpatía y buen humor que rezumaban todos. Los pocos tifosi azzurros que asomaban se veían totalmente rodeados por los oranjes, pero abrazos, saludos y bromas era el tono imperante. Los italianos intenanto ligar con las holandesas y los holandeses (pero que altos que son) inicando maniobras de acoso y derribo de las morenazas.
El partido acabó 3:0 para Holanda, como no tengo ni idea de estas cosas voy a dejar de hacer el ridículo con un comentario.
Pero la noche acabó muy bien, después de toda una noche de jolgorio holandés y lamentaciones italianas sólo tuvieron que llevar a 6 al hospital, el que salió peor parado fue un italiano que sus compatriotas trataron a puñetazos.
(Gracias a la deliciosa A.P. por las fotos de las masas naranjas)

